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LA IMPORTANCIA DE LA PROTECCIÓN SOLAR AL NADAR AL AIRE LIBRE

La natación al aire libre puede ser una experiencia muy agradable y relajante, especialmente durante la época de calor. Sin embargo, es importante recordar que la exposición prolongada al sol puede ser perjudicial para la salud de la piel, aumentando el riesgo de cáncer de piel, manchas, arrugas y otras problemáticas derivadas.

Consecuentemente, es fundamental tener todos estos riesgos en cuenta y proteger la piel al nadar al aire libre, incluso en días nublados o con baja intensidad de luz solar.

A continuación, te damos algunos consejos para evitar daños en la piel y disfrutar de la natación al aire libre sin riesgos:

Aplica un protector solar con un alto factor de protección solar (al menos 30), y asegúrate de cubrir todas las áreas expuestas de tu piel que puedan estar expuestas a la radiación.

Si vas a pasar mucho tiempo en el agua o sudas mucho, es recomendable volver a aplicar el protector solar al menos cada 2 horas o después de salir del agua.

Si bien no son medidas aplicables cuando estamos sumergidos nadando, es importante tener en cuenta también que una gran parte del tiempo que pasamos en la piscina, lo pasamos fuera del agua.

Usa una gorra o sombrero, además del protector solar, para proteger tu rostro y cuero cabelludo del sol; de igual forma que pueden ser útiles unas gafas de sol. Las gafas de sol no sólo protegen los ojos de los rayos UV, sino que también ayudan a prevenir las arrugas alrededor de los ojos causadas por el sol.

Trata de evitar nadar durante las horas de mayor intensidad solar, entre las 10 a.m. y las 4 p.m.

Y finalmente, recuerda hidratarte adecuadamente antes, durante y después de la natación para evitar la deshidratación y otros problemas relacionados con el calor.

Siguiendo estos consejos, podrás disfrutar de la natación al aire libre sin riesgos para tu piel y salud en general.